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¡Adolescencia!

  • Foto del escritor: Carlos Martinez
    Carlos Martinez
  • 6 ago
  • 2 min de lectura


Es la etapa que comienza entre los 10 y 12 años y finaliza entre los 18 y 21 años de edad, durante la cual se experimentan cambios físicos, psicológicos y sociales. Debido a estos cambios físicos, se considera una oportunidad para mejorar la composición corporal. Mantener una mejor proporción de masa muscular, masa grasa y masa ósea favorece un desarrollo adecuado y previene la aparición de enfermedades metabólicas y cardiovasculares en la adultez.

La relevancia de la masa muscular: metabolismo basal, fuerza y potencia, movimiento y postura, absorción de glucosa, generación de calor, mejor sensibilidad a la insulina, mayor densidad ósea.

La masa muscular reducida durante la adolescencia impacta en la etapa adulta en: disminución de la fuerza muscular, menor densidad ósea, mayor riesgo de osteoporosis y fragilidad, resistencia a la insulina.

La relevancia de la masa ósea: soporte y estructura, almacenamiento de minerales, generación de células sanguíneas, protección de órganos.

Una masa ósea reducida durante la adolescencia afecta en la etapa adulta: talla baja, fragilidad ósea y un mayor riesgo de osteoporosis.

La relevancia de la masa grasa: almacenamiento de energía, aislamiento térmico, regulación hormonal, protección de órganos, y funciones estructurales y amortiguadoras, participa de manera indirecta en la estatura.

El exceso de grasa corporal afecta en la adultez: un mayor porcentaje de grasa se asocia a un menor porcentaje de músculo, inflamación crónica de bajo grado, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, síndrome metabólico, sobrepeso/obesidad persistente, baja estatura, síndrome ovárico metabólico poliendocrino y alteraciones tiroideas.

Mantener una composición corporal adecuada con también contribuye a un desarrollo emocional y social apropiado.

Es extremadamente importante para los adolescentes tener una alimentación saludable y equilibrada, evitar el sedentarismo y el uso excesivo de pantallas, realizar actividad física de manera regular y mantener hábitos de sueño adecuados.









 
 
 

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