La alimentación complementaria comienza a los 6 meses de edad, momento en el cual la maduración neurológica, gastrointestinal y renal del bebé permite la introducción de alimentos distintos a la leche materna y/o fórmula infantil.
Se aconseja introducir un nuevo alimento cada 2 a 3 días para evaluar la tolerancia, y ofrecer al menos 2 alimentos de cada grupo: grasas, frutas, verduras, carnes y cereales.
La progresión de texturas es crucial para apoyar la maduración neurológica. Se sugiere ofrecer alimentos en papilla o triturados finamente de los 6 a 8 meses, en trozos o machacados de los 8 a 10 meses, y enteros de los 10 a 12 meses.
Los alimentos que pueden causar alergias, como el huevo, las fresas y el maní, deben introducirse a partir de los 6 meses de edad. No se debe dar: sal, azúcar, leche entera y miel.
La alimentación complementaria debe ser perceptiva, manteniendo el contacto con tu bebé, evitando distracciones, respetando las señales de hambre y saciedad, y asegurando un ambiente tranquilo y amoroso. Los padres y cuidadores deciden QUE Y CUANDO COMER Y EL BEBÉ DECIDE CUANTO.
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